AMIGOS
1 Juan 3:16 En esto conocemos lo que es el amor: en que
Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar
la vida por nuestros hermanos.
Con ocasión en el ejercicio de colocar en orden nuestra
vida, y dentro del marco del ayuno congregacional un tema no menos importante
son los amigos. Cuando vamos siguiendo a Cristo en el caminar las relaciones se
van transformando porque quizás no todos comparten la nueva visión cristiana de
vida y es natural que surjan cambios en cuanto a quienes nos acompañan en
determinado momento.
Los verdaderos amigos considero son ángeles que Dios ha
enviado en esta tierra para ayudarnos a correr la carrera, no necesariamente
generarán aprobación a los movimientos que hagamos, algunos vienen para
descubrir quienes somos realmente a través de su objetividad o a través de un
amor genuino que viene cargado de transformación y crecimiento espiritual.
El Señor nos invita a amarnos como Iglesia, como personas,
como seres humanos teniendo siempre presente que es indispensable y que amarnos
tiene tanto de alto como de ancho en la profundidad de la palabra: 1 Coríntios
13:4 El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso
ni orgulloso.:5 No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja
fácilmente, no guarda rencor. 6 el amor no se deleita en la maldad, sino que se
regocija con la verdad. 7 todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo
lo soporta.
Seguramente habrá diferencias entre cada uno de nosotros
porque en su creación somos únicos e irrepetibles y además somos seres humanos
tratando de imitar a Cristo porque somos imperfectos, más sin embargo bajo la
visión del Padre tenemos la capacidad de brindar un amor ágape en beneficio de
nuestros hermanos, del cuerpo de Cristo como organismo vivo en donde nos
necesitamos unos a otros, para seguir creciendo y fortaleciéndonos en el espíritu.
Siempre tengamos presente que en esta carrera vamos todos
los hijos de Dios corriendo hacia la meta, y que hermoso, compasivo y loable es
que si es necesario nos detengamos no para abandonarla sino para ayudar y darle
la mano al que lo necesite de tal manera de contribuir a que si es caso,
lleguemos juntos.
Ese es el amor verdadero amigo y Jesucristo es el vivo
ejemplo de ello, quien las veces que sea necesario nos espera o nos impulsa a
continuar en el camino, incluso carga nuestra cruz y nos hace liviano el
caminar, porque nos amó primero, no merecíamos tanto, pero al Señor le plació
regalarnos el mejor de los hermanos y realmente un verdadero amigo.
¡¡Bendiciones iglesia!!
Compartido por Stefany Gutiérrez
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